El calzado en el Camino Santiago

Botas de caña alta, de caña media, de suela rigida, semirigida o flexible, de goretex, de plástico, cramponables, zapatillas de trekking o unas simples deportivas, demasiadas para elegir para poder andar. Elegir el calzado adecuado para el Camino de Santiago no es tan fácil como pueda parecer. Multitud de tipos de botas y zapatillas inundan el mercado y, los pies, son el principal elemento que se debe cuidar para poder llevar a buen puerto una aventura como esta. La elección de un calzado adecuado evitará problemas mayores que te obliguen a tener que dejar de andar en las primeras horas.

A pesar de que la elección no es fácil, por qué cada uno tiene un pie distinto y a cada uno le vienen mejor unas determinadas zapatillas o botas que a otros, hay una serie de puntos básicos que debes cumplir a la hora de elegir el calzado para el Camino de Santiago y que son comunes para todos. Son consejos personales pero que, sin lugar a dudas, harán que tu travesía sea mucho más cómoda y confortable.

Lo primero que debes tener en cuenta es que, en el Camino de Santiago, andarás unos 20-25 km al día, algo a lo que nadie está habituado. Esto supone una carga extra a nuestros pies que estos irán repartiendo por todo tu cuerpo por lo que estar acostumbrado al calzado que vas a llevar es fundamental. Nunca estrenes botas en el Camino de Santiago. Aunque puede que tengas suerte lo más probable es que acabes con los pies llenos de ampollas y rozaduras. La bota se debe hacer al pie antes de llegar a iniciar el Camino de Santiago y no allí.

El llevar bota o zapatilla depende de los gustos de cada uno. Las botas deben ser de caña media, para sujetar bien el tobillo, y de suela semirígida. La zapatilla mejor si es de trekking aunque hay gente que va con las deportivas de toda la vida. La verdad es que no existen pasos complicados donde necesites una gran estabilidad en el pie. Esto no es un trekking de alta montaña por lo que, mirando el tipo de caminos por los que vas a pasar, cualquiera de las dos opciones es correcta. Las primeras etapas del Camino de Santiago sí que son mas salvajes pero nada importante y, una vez superas el Alto del Perdón y llegas a Puente la Reina, los senderos pirenáicos se transforman en amplios caminos muy cómodos para andar por ellos hasta que te adentras en tierras gallegas en las que la mezcolanza de terrenos hace que te cueste lo mismo andar con unos que con otros.

Por tanto un factor fundamental a la hora de elegir el calzado que debes llevar en el Camino de Santiago debe ser la zona por la que tengas previsto andar. Muchos son los que comienzan en Sarria y hacen los últimos kilometros para conseguir la Compostela. Si eres uno de estos, la sugerencia es que lleves botas, no ya por el camino por el que debes andar sino por que estos suelen estar siempre húmedos y las botas protegen más los pies de estos riachuelos que cruzan los caminos en Galicia. Si tu camino pasa por inciarlo en Roncesvalles y llegar hasta Logroño, como también hacen muchos, también es recomendable el uso de botas de media caña para proteger tu tobillo que, en determinados caminos, puede sufrir más de la cuenta. Pero si tu destino es el tramo comprendido entre Puente la Reina y las cercanías de Galicia lo mejor es que lleves zapatillas de trekking mucho mejores que las botas para soportar el calor que hace en esa zona.

Otro punto importante es el tamaño de la bota. Si es muy grande el pie irá muy suelto, crearás mucha fricción y verás como se te llena de ampollas. Al mismo tiempo si esta es pequeña apretará tu pie hasta el punto de doblar tus dedos, de esto no te darás cuenta, en las bajadas provocando que el peso que llevas por la mochila haya que se formen una maravillosas y escandalosas ampollas entre tus dedos. De modo que el tamaño de la bota es fundamental y ¿como saber cual es el adecuado? Pués por desgracia no hay una regla estandar. Lo único que puedes hacer es probar y probar. Hay trucos que te ayudan pero no son infalibles. Uno de ellos es, con la bota desatada, avanzar el pie hasta tocar la punta de la bota con los dedos y meter un dedo por detrás. Si cabe, perfecto, si no elegir un numero más o menos en función de si has podido meter bien el dedo o no.

Por último hay que destacar el material con el que está hecha. Hoy en día casi todas las botas y zapatillas de montaña se hacen con Goretex, una membrana que permite que salga el sudor y la humedad que se forma dentro de la bota pero que impide que entre el agua a su interior. No te lo pienses mucho y si dudas entre una bota de Goretex y una que no lleve Goretex y no hay una gran diferencia de precio compra la que esté hecha con esta membrana. La sensación de ir andando y llevar el pie seco es indescriptible.

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