El Camino de Santiago en verano

Los meses estivales son los más populares para andar el Camino de Santiago, pero también los más cálidos del año. Para ayudaros a preparaos para vuestra aventura, hemos recopilado unas cuantas recomendaciones.

1.Preparación:

Comprueba la previsión meteorológica antes de comenzar el viaje y también, una vez en el Camino, la noche anterior a cada etapa. Asegúrate de si la etapa siguiente cuenta con zonas sombrías o boscosas donde poder descansar del sol y el calor. Nuestros rutómetros son herramientas útiles para ello.

Si todavía no te has decidido por un Camino concreto, ten en consideración las rutas que pueden resultar más refrescantes, como por ejemplo las que transcurren por la costa, lo que te da la posibilidad de refrescarte en la playa por la tarde después de la caminata.

2.Protección:

Aplícate protector solar antes de salir cada mañana al igual que a lo largo de las etapas, para evitar posibles quemaduras o enrojecimientos. No olvides las zonas que normalmente nos saltamos, como la parte posterior del cuello o las pantorrillas. Además usa gorra y ropa fina de manga larga para proteger tu piel. Y, aunque por el calor apetece llevar sandalias, ten en cuenta que los pies están más protegidos del sol si llevamos el calzado adecuado para andar.

3.Ritmo:

Es extremadamente importante que sigas tu propio ritmo y no te preocupes de seguir el de los otros peregrinos. Bien vayas a tu aire o con uno de nuestros grupos, tú tienes que decidir a qué paso quieres andar. Descansar cuando tu cuerpo lo necesite te permitirá hacerle frente al calor con mayor facilidad. Escucha a tu cuerpo. Si te sientes cansado, toma un descanso.

4.Bebida:

Toma mucho líquido, especialmente agua, para mantenerte hidratado. También te recomendamos que te lleves algún tentempié para mantener la energía que el Camino requiere. Escucha a tu cuerpo de nuevo. Si te sientes deshidratado y necesitas beber, para y bebe.

5.Descansos:

Descansa durante la parte más cálida del día, generalmente la hora de comer (desde la 1 a las 4 de la tarde. Para ello, te aconsejamos que empieces a caminar temprano. Cuando empiece a caer el sol puedes aprovechar para visitar la población en la que estés alojado.

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